Nuestra tierra

Nuestra tierra

Lo que se conoce hoy como el estado de Guerrero, fue desde la época prehispánica, un territorio habitado por diversos pueblos indígenas, algunos historiadores y arqueólogos debaten aún la posible influencia directa de la Cultura Olmeca usando la presencia del jaguar y su lugar en su cosmovisión, como evidencia. Sin embargo, aún está por definirse el periodo de la total o parcial influencia Olmeca en los pobladores de esta región.

La Cultura Mezcala, ubicada en los márgenes del río con el mismo nombre (hoy conocido como río Balsas), es la que más destaca y algunos infieren en ella la influencia olmeca de forma directa, otros la ubican después que ésta se formó. La Cultura Mezcala desarrolló un estilo propio y original en la escultura y la cerámica, que se caracteriza por su sencillez como se aprecia en los trabajos de jadeíta, jade, riolita, serpentina, basalto y pedernal que representan figuras y rostros humanos, animales y viviendas.

La influencia olmeca es inobjetable, tanto como por su cosmovisión del mundo, como por la característica del hombre jaguar. Además del rasgo esencial de la influencia olmeca, fue el agrupamiento de las aldeas dispersas, la construcción de templos ceremoniales y el establecimiento de una organización política, cultural y religiosa, administrada por sacerdotes que fueron asumiendo funciones de gobierno. Más adelante, la Cultura Mezcala asimiló e incorporó a su estilo el modelo cultural teotihuacano en su cerámica, integró en algunos lugares el juego de pelota que tenía un carácter ritual, e incorporó sus elementos característicos a la escultura en piedra.  A principio de nuestra era el desarrollo alcanzado por los pueblos que habitaban el centro y el sureste de México les permitió establecer relaciones comerciales con los pueblos distantes.

Es precisamente a partir de este intercambio comercial que arribaron al actual territorio estatal, como lo habían hecho los teotihuacanos, los purépechas, mixtecos, mayas y zapotecos, quienes crearon rutas comerciales terrestres, fluviales y marítimas, que ya en el siglo VII hicieron posible un intercambio cultural intenso y aportaron nuevos elementos a los pueblos de la Cultura Mezcala.

En el siglo VIII, otro grupo llegó a enriquecer el mosaico cultural de la entidad, eran los toltecas, herederos de la cultura teotihuacana, que tuvieron por las sierras del norte la principal puerta de entrada a su ruta comercial. Su aportación fundamental fue difundir las técnicas de aleación, fundido y trabajo de minerales metálicos, especialmente en Tierra Caliente y en Costa Grande, Guerrero. Los artesanos toltecas utilizaron las resinas y los vistosos plumajes de las aves selváticas, para la elaboración del arte plumario y difundieron también el uso del papel amate. Hacia la segunda mitad del siglo XII de nuestra era, el imperio tolteca decayó y los pueblos influidos por su cultura fueron dominados por los chichimecas, que posteriormente integraron el imperio mexica.

Para el siglo XIV, se encontraban ya asentados en el territorio de la entidad, diversos pueblos con sus características culturales propias, conviviendo algunos de manera pacífica y otros en constantes conflictos bélicos. Entre los más importantes estaban los purépechas, cuitlatecas,

ocuitecas y matlatzincas, en la Tierra Caliente; los chontales, mazatlecos y tlahuicas en la Sierra del Norte; los coixcas y tepoztecos en los valles centrales; los tlapanecos y los mixtecos en la montaña; los jopis, mixtecos y amuzgos en la Costa Chica y los tolimecas, chubias, pantecas y cuiltecas en la Costa Grande.

Generalmente cada pueblo era regido por un señor o consejo de principales; figuraban además los sacerdotes, quienes organizaban y dirigían los ritos y a los guerreros que se encargaban de defender el territorio del pueblo y sostener el orden dentro de la comunidad. Otro grupo era el de los productores artesanos y agricultores, que estaban en la base de la organización social. Su economía se sustentaba en la agricultura y se complementaba en ocasiones con el tributo que pagaban otros grupos sometidos, con la explotación de algunos minerales y el comercio

El territorio que hoy ocupa el estado de Guerrero es conocido en náhuatl bajo las variantes Cihuatlán o Siuatlán que significa en el sur o lugar junto a las mujeres, esto es el maguey para nuestros ancestros una diosa, Mayahuel, quien siguió al dios Quetzalcóatl por amor y para no ser descubiertos por su abuela (una Tzitzimime o demonio de estrellas) se unieron transformándose en árbol, pero eso no fue suficiente y su abuela los descubrió, lanzó un rayo que paralizó a Quetzalcóatl y lo separó del árbol en que se habían unido. La abuela de Mayahuel destrozó a su nieta dando sus restos a los demonios. Después de retirarse los demonios, Quetzalcóatl recobró el movimiento juntó los restos de Mayahuel, los enterró, de esta forma surgió el maguey para nuestros ancestros.

La leyenda de Mayahuel, diosa del maguey fermentado el pulque.