Nuestro Mezcal

Nuestro Mezcal

Casa León Rojo nació de la misma forma en la que germina la semilla del maguey que viaja llevado por los aires que cruzan sus polinizadores, los murciélagos, para esconderse entre la tierra y las rocas, ahí mirando al sol y esperando la lluvia entre los riscos de la sierra y las laderas de la montaña fue donde nacimos como hijos del maguey.

El caminar por las comunidades y rancherías de la sierra y montaña guerrerense, esos pueblos y esa gente con rostro lleno de sol y hablar pausado, esperando la nube, nube que trae el agua para refrescarse, para alimentar la tierra donde crece la milpa, esa gente que de marzo a mayo labra el maguey, descubre sus espinas y lo capa para hacer mezcal.

Agua bendita que calma el calor y ayuda a soportar el frio. Mezcal para festejar la vida y recibir la muerte, sí esa gente de campo que vive bajo las reglas del sol, la luna y la lluvia que cobija la tierra con sus cielos nocturnos estrellados, es donde crece nuestro maguey (agave cupreata) con el que fabricamos el mezcal que nos quita la sed que sabe a tristeza, nos abre el apetito y nos hace hablar de la vida con ánimo, bendito remedio.

Desde muy pequeños anduvimos por esas veredas gracias a mi abuelo y comí el maguey cocido con su dulce sabor a hierba, años más tarde descubrí el elíxir producido con esta planta que crece en los campos agrestes y soleados.

Hablar de mezcal es hablar de maguey, hablar de maguey es hablar de la tierra y de la gente que lo elabora que espera paciente en los cerros a que se madure que crezca su quiote y suelte semilla, de la gente que deja pasar el viento y la lluvia más para pedir permiso a la tierra y labrarlo, para disfrutar este ancestral destilado que guarda tantos secretos como las manos que lo elaboran.

Entre los cerros, en medio de las barrancas se develan pequeñas fábricas que antaño fueron perseguidas y destruidas por el fisco pero que resistieron escondidas e incansables, sufriendo la extorsión y a veces la destrucción de su rústica infraestructura y sus utensilios mínimos para su labor.

Esperar es un arte y los maestros mezcaleros esperan el agua filtrada por la sierra y la montaña que se convierte en manantial para hacer la magia y darle vida a la musa que cura todo mal y sirve para todo bien.

El entorno es la esencia del mezcal es su huella particular, el maestro mezcalero es el alfarero de esta gran artesanía, la forma como el maguey asimila su ambiente en conjunción con la madera, la palma, la piedra del horno y la tierra proporcionarán las características a cada hornada (forma como se le llama al proceso de producir el mezcal): sus aromas, su color, su acidez y sus sabores.

El Mezcal es una bebida poderosa, poder que viene del largo tiempo de maduración del maguey, es una bebida que sabe a lluvia, viento, tierra, … a tiempo y a vida.

Casa León Rojo produce sus mezcales en el estado de Guerrero en las regiones de la sierra y la montaña con técnicas artesanales que se mezclan con el maguey papalote (agave cupreata) para imprimir el sabor de tardes soleadas reflejadas en el mineral, de campo húmedo y de suave brisa marina